Esfinge de José Manuel Poveda

Poema “Esfinge”

La Luna asciende lúgubre sobre la perspectiva
y los blancos senderos marchan hacia la Luna.
Ni un eco, ni un murmullo. La noche tiene una
profunda y desolada mansedumbre votiva.

Yo pulso el monocordio de mi dolor secreto
como quien ora y llora. Después alzo la frente
y miro hacia la senda letal… Calladamente,
tranquila, blanca, inmóvil, junto a un árbol escueto,

he visto erguirse la alta silueta desolada
de una mujer. Sus ojos abarcan lo infinito
y, sin embargo, es como si no miraran nada,
sus labios silenciosos tiemblan como en un grito.

¡Hermana!, digo, ¿a alguno buscas en lo lejano?
¿Qué gozo, qué saudade buscas en lontananza?
¿Qué viajero ignorado espera tu esperanza?
¿Qué viandante persigue tu dolor sobrehumano?

¡Hermana!, digo. ¡Mírame! ¡Háblame!…

Ninguna
mirada ni respuesta me da la Pensativa.
La Luna asciende lúgubre sobre la perspectiva
y los blancos senderos marchan hacia la Luna.

 

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